15.10.09

Choripán, pasión de multitudes

“¿POR QUE EL MEJOR CHORIZITO en la parrilla del patio nunca sale tan rico como los que se comen por la calle?”, se pregunta la autora.

Choripán, pasión de multitudes: "
'Se habla de la ´choripanización´ de la política –dice la autora de esta crónica– y entretanto se consumirían en nuestro país unos 600 millones de choripanes por año'. Aquí, su excursión antropológica a un carrito de la Costanera."

Nacional y popular como ninguno, capaz de atravesar todas las clases sociales, perfecto, glorioso, deseado y prohibido, el choripán nos contiene y nos define. Los argentinos comemos hoy 68 kg de carne de vaca por año y unos seis kilos de carne de cerdo (sobre todo en embutidos). Pero, ¿cuántos choripanes? El taxi me lleva, atravesando la ciudad colapsada, hacia el Reino de los Carritos de la Costanera, y yo trato (tímidamente) de entablar una conversación sobre el tema con el conductor, mientras una parte de mi mente se pierde en fantasías aritméticas. Un cálculo modesto me permite suponer que cada argentino come unos quince choripanes por año. Promedio. Entre los 40 millones de habitantes hay niños y enfermos, hay devotos de San Colesterol. Pero también hay gente que, de todos modos, tiene menos expectativa de vida y tal vez por eso come choripán todos los días. De hecho, esta muestra típica de nuestra cuisine ha merecido ya un verbo propio: se habla de la choripanización de la política. Entretanto, los números me van dando una cifra asombrosa: se consumirían en nuestro país unos 600 millones de choripanes por año. Según estimaciones privadas, digamos.

El invento de la cocina nacional
Ciertos historiadores prefieren decir que una nación es más bien imaginación o creación, y con ello, sea lo que sea, su comida. En rigor de verdad, salvo dos o tres excepciones, no existen platos autóctonos; todos son herencia. Entonces, ¿por qué chorizo en pan y no hamburguesa en pan? Ana María Shua relata, por su parte, una excursión al mundo del choripán.
Por: Marcelo Pisarro

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