19.3.11

Conducción extrema bajo cero

Automovilismo

En el crudo invierno canadiense, la marca alemana organizó una clínica de manejo sobre nieve. Una experiencia extraordinaria, al igual que el comportamiento de los Porsche.

Hay experiencias que son inolvidables. Y una puede ser manejar sobre la nieve. Porsche organizó en la ciudad canadiense de Montreal un curso de manejo sobre una de las superficies más complicadas para manejar, donde la adherencia casi no existe y la regla de maniobrar de manera contraria a la usual tiene mucho sentido. “Si querés doblar a la derecha, en un momento vas a tener que girar el volante hacia el otro lado”.

Si bien somos especialistas en autos, hay mucha distancia -quizás kilómetros- de serlo testeándolos sobre la nieve y el hielo. Pero la marca alemana hace rato que viene realizando estas clínicas intensivas de manejo para clientes, sus pilotos y también para periodistas, como por ejemplo en Finlandia y en los Estados Unidos. Y sí que sabe cómo hacerlo porque es sorprendente como en un día (en dos para los clientes) uno logra adaptarse a condiciones de manejo que son completamente diferentes a las habituales.

Clarín Autos tuvo el privilegio de ser el único medio argentino (y uno de los pocos en el mundo) en viajar a este nuevo Training Camp4 canadiense. Y decimos nuevo porque fue recientemente creado tras una encuesta de mercado que determinó que la mayoría de sus clientes canadienses no utilizaban sus Porsche durante el invierno por temor a manejar en la nieve.
Si se tiene en cuenta que el invierno está pegando duro en Canadá, con temperaturas que nunca superan los 0 grados centígrados, podríamos decir que se trató de un doble desafío. Lo bueno fue que pudimos entrar rápido en clima, ya que ni bien llegamos al circuito los pilotos a cargo del curso dieron una explicación teórica del comportamiento del auto sobre la nieve, haciendo hincapié en la seguridad y en la importancia de los movimientos suaves del volante, el uso adecuado del acelerador y en que el freno, salvo algunas excepciones, es casi una mala palabra.
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